LA SERPIENTE Y LA LUCIÉRNAGA

No sé, ayer tuve una conversación sobre algo de esto, y dije algo como: “Supongo que es porque sí, por suerte, no creo que haya una razón”, y justo cuando llegué me encontré este texto.  También dije que normalmente, con el tiempo, entiendes las cosas, y lo ves todo de forma objetiva, pero que en este caso, yo seguía sin entenderlo.
Como muchas veces Dios me ha enviado textos, canciones, etc. claramente para responderme una pregunta, aunque ayer no me di cuenta, ahora me pregunto si no intentaba contestarme. Es cierto que yo siempre me he visto muy oscura, pero de toda mi familia, creo que siempre he sido la más optimista, aún en contra de lo que debería ser, si miramos quién me ha educado… Quizás, aunque no lo crea, siempre he reflejado más luz de la que pensaba,y eso me intentaron decir ayer… 

Creo que ya sé qué deseo voy a pedir cuando termine el camino de Santiago (Lo haré la primera quincena de julio). Y no, no es ser millonaria, aunque estaba entre mis posibilidades.

Cuenta una fábula que en cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla.

La luciérnaga pudo huir durante el primer día, pero la serpiente no desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas?

No acostumbro conceder deseos a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar, respondió la serpiente.

Entonces dime:
¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
¡No!, contestó la serpiente.

¿Yo te hice algún mal?
¡No!, volvió a responder su cazadora.

Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la serpiente.

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos:

¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?
Sencillo… porque hay algunos(as) que no soportan verte brillar.

La envidia es uno de los peores sentimientos que podemos tener.
El hecho de que envidien tus logros, tu éxito, etc., ¡que envidien verte brillar! te va a afectar en más de una ocasión, pero cuando esto pase, ¡no dejes de brillar!

Continúa siendo tú mismo(a), sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran…

¡Sigue brillando y no podrán tocarte!, porque tu luz seguirá intacta, porque siempre habrá quien te apoye, porque tu huella permanecerá, porque el recuerdo de lo que fuiste e hiciste quedará, ¡pase lo que pase!

 

Actualización 16/06/2013: también me resultaba raro que en la época en la que me pasó esto fue cuando empecé a ver la luz. Todos siempre dicen, y yo también lo creo, que cuando algo malo te pasa en parte lo atraes tú,pero yo siempre había estado a oscuras y justo cuando empecé a ver la luz que me pasara algo así como que no tenía sentido… Por eso se reafirma esta teoría. 

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