Conversaciones con Dios parábola final

Si no has leído estos 3 libros (Conversaciones con Dios de Neale Donald Walsch) te recomiendo que pares de leer y los busques, sobre todo si te interesa la verdad sobre dios, o la vida, o la naturaleza, o como lo quieras llamar… ¿Qué más da? Las palabras nunca son justas.

Si te haces preguntas como: “¿Por qué dios permite el mal, la muerte, las violaciones, etc. si es omnipotente?” Este es tu libro.

Pero si nunca lo vas a leer (aunque nunca es sólo por ahora), te recomiendo que leas esta parábola, puesto que para mí es súper profunda. Siempre que la leo, lloro.

“-¿Recuerdas la parábola de La Pequeña Alma y el Sol, que te di en el Libro 1?
-Sí.
-Esa parábola tiene una segunda mitad. Ésta es:
<<Puedes elegir ser cualquier parte de Dios que desees ser>>, le dije a la Pequeña Alma. <<Eres Divinidad Absoluta, experimentándose a sí misma. ¿Qué Aspecto de la Divinidad deseas experimentar ahora como Tú?>>
<<¿Quieres decir que tengo una alternativa?>>, preguntó la Pequeña Alma.
Yo respondí: <<Sí. Puedes elegir experimentar cualquier Aspecto de Divinidad en, como y a través de ti>>.
<<De acuerdo>>, dijo la Pequeña Alma, <<entonces, elijo el Perdón. Deseo experimentar a mi Yo como ese Aspecto de Dios llamado Perdón Total>>.
Esto creó un pequeño desafío, como podrás imaginar. No había nadie a quien perdonar. Todo lo que Yo he creado es Perfección y Amor.
<<¿Nadie a quién perdonar?>>, preguntó la Pequeña Alma, con cierta incredulidad. <<Nadie>>, repetí. <<Mira a tu alrededor. ¿Ves algún alma menos perfecta, menos maravillosa que tú?>>
La Pequeña Alma giró a su alrededor y se sorprendió al verse rodeada por todas las almas en el cielo. Habían llegado desde lejos, de todos los confines del Reino, porque escucharon que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios. <<¡No veo a nadie menos perfecto que yo!>>, exclamó la Pequeña Alma. <<¿A quién tendré que perdonar entonces?>> En ese momento, otra alma se acercó de entre la multitud.
<<Puedes perdonarme a mí>>, dijo esta Alma Amistosa.
<<¿Por qué?>>, preguntó la Pequeña Alma. <<Llegaré en tu próxima vida física y te haré algo, para que perdones>>, respondió el Alma Amistosa.
<<Pero, ¿Qué? ¿Cómo podrías tú, un ser de tan Perfecta Luz, hacer que desee perdonarte?>>, quiso saber la Pequeña Alma.
<<Oh>>, sonrió el Alma Amistosa, <<estoy segura de que podemos pensar en algo>>.
<<Por qué deseas hacer esto?>> La Pequeña Alma no podía comprender por qué un ser de tal perfección deseaba disminuir tanto su vibración, que pudiera en realidad hacer algo <<malo>>.
<<Simple>>, explicó el Alma Amistosa, <<lo haré porque te amo. Deseas experimentar a tu Yo Perdonando, ¿no es así? Además, hiciste lo mismo por mí>>.
<<¿Lo hice?>>, preguntó la Pequeña Alma.
<<Por supuesto. ¿No lo recuerdas? Hemos sido Todo de Eso, tú y yo. Hemos sido el Arriba y el Abajo y la Izquierda y la Derecha. Hemos sido el Aquí y el Allí y el Ahora y el Entonces. Hemos sido lo Grande y lo Pequeño, el Hombre y la Mujer, el Dios y lo Malo. Todos hemos sido el Todo de Eso. Lo hicimos por acuerdo, para que cada una de nosotras pudiera experimentarse a sí misma como La Parte Suprema de Dios, porque comprendimos que…
<<En la ausencia de eso que No eres, Eso Que Eres NO es.>> <<En ausencia del “frío” no puedes sentir “calor”. En ausencia de la “tristeza”, no puedes estar “feliz”; sin eso que llaman “mal”, la experiencia que llaman “bien” no puede existir. <<Si eliges ser una cosa, algo o alguien opuesto a eso tiene que mostrarse en algún lugar de tú universo para hacer eso posible>>.

El Alma Amistosa explicó entonces que esas personas son ángeles Especiales de Dios y esas condiciones son Regalos de Dios.
<<Sólo pediré una cosa a cambio>>, dijo el Alma Amistosa.
<<¡Cualquier cosa! Cualquier cosa>>, respondió la Pequeña Alma. Estaba entusiasmada al saber que podría experimentar cada Aspecto Divino de Dios. Entonces comprendió el Plan
<<En el momento en que yo te golpee y te aniquile>>, dijo el Alma Amistosa, <<en el momento en que yo te haga lo peor que puedas imaginar, en ese mismo momento… recuerda Quién Soy Realmente>>.
<<¡Oh, no lo olvidaré!>>, prometió la Pequeña Alma.

<<Te veré en la perfección en la que tengo ahora y recordaré siempre Quién Eres>>.

Neale Donald Walsch

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