Sí, soy loco, ¿y qué?

COLIBRI1Son apenas las diez de la mañana y acabo de darme cuenta que estoy loco. Ya tenía la sospecha, pero ahora es una convicción profunda y sin el más pequeño atisbo de duda: ¡estoy como un cencerro! Ayer estuve más de dos horas hablando con los gorriones en el parque y me explicaron por qué arman esa algarabía en las ramas al atardecer, con lo sencillo que resulta y tanto que me había roto la cabeza. Pues simplemente me revelaron que agradecen por haber vivido otro día y lo hacen con alegría. ¿De qué otra forma se pueden agradecer las cosas?, me dijo uno. Aproveché para preguntarles por qué no llevan equipaje, ya que eso siempre me ha preocupado. ¿Cómo es posible que no tengan alguna maleta con sus pertenencias? ¿Algún documento que acredite quiénes son, de dónde vienen, cómo se llaman y a quién avisar en caso de muerte? ¡Jamás había visto a un gorrión partido de risa!

Autor: José Miguel Vale
(Sacado de Bruja & Chamana Facebook)

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(Yo con un martín pescador, 7 de noviembre de 2016)

 

 

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Dedicado a los cazadores

Es un tema que todavía me duele mucho…

espacio

Julia Butterfly Hill: La mujer que subió a un árbol para evitar su tala y no bajó en dos años

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Gracias a este post que compartí hace años en facebook he recordado que sí, una persona puede hacer la diferencia. Una sola persona.
La imagen puede contener: personas de pie, árbol, cielo, exterior y naturaleza
Yo no creo ser tan fuerte para hacer algo que marque tanto la diferencia, pero aún así se agradece recordarlo.
Quería hacerme un tatuaje para no olvidarlo y hace tiempo lo descarté, a lo mejor debo replanteármelo…

Resultado de imagen de Julia Butterfly Hill

Cuando Colón pisó América por primera vez, Luna (una secuoya de 60 metros de altura) tenía ya 500 años. El 10 de diciembre de 1997 cuando su tronco sobrepasaba los 1000 anillos, el destino y una motosierra se cruzaron en su cepa. Julia Butterfly Hill, una activista de 23 años, decidió interrumpir lo inevitable y encaramándose al árbol impidió la inminente tala. Pasó 738 días entre sus ramas y sin poner un solo pie en tierra obligó a la compañía maderera, tras durísimas negociaciones, a indultar el árbol y a todos sus hermanos cercanos.

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“Nadie tiene derecho a robar al futuro para conseguir beneficios rápidos en el presente. Hay que saber cuándo tenemos suficiente…” Julia Butterfly Hill en su libro “El legado de Luna”

Luna es una de las milenarias secuoyas del bosque de la ciudad de Stanford en California. A finales de 1997 la Pacific Lumber Company irrumpió en la arboleda de 60 mil hectáreas para iniciar la deforestación de uno de los ecosistemas más importantes de la zona. Pero en su camino se topó con una tozuda mariposa.

Julia Butterfly Hill nació el 18 de febrero de 1974 en Arkansas. De familia muy humilde estudió en su casa hasta los 12 años. Su padre era un predicador itinerante y su casa una caravana que compartía con sus tres hermanos. La vida nómada y ambulante y la influencia paterna la educaron en la escasez y el pragmatismo.

Cuenta en su biografía que cuando era ya una adolescente, en una de las asiduas caminatas por la naturaleza con su familia, una mariposa aterrizó en su hombro y permaneció con ella durante todo el trayecto…metáfora de la aventura de su vida sirvió también para acompañar su nombre para el resto de sus días….

Pero fue con 22 años y una experiencia traumática a modo de grave accidente de tráfico lo que convirtió a Julia en la activista verde que conmocionó a un país entero. El percance dejó graves secuelas cerebrales que requirieron un lento proceso y terapia intensiva. La proporción y el valor del tiempo cambiaron para siempre en Julia que dedicaba sus largas horas de rehabilitación a la contemplación subversiva de los fastuosos bosques Californianos. La crisálida dejó paso entonces a la mariposa.

“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así conocí a “Luna”

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La vida en el árbol fue muy dura y cambió por completo a Julia. La idea era estar dos semanas hasta el relevo de un compañero. Pero éste nunca se produjo. Un pequeño equipo le suministraba con cuerdas y poleas los víveres necesarios para la travesía, incluyendo unos pequeños paneles solares para cargar el móvil con el que organizaba las entrevistas, captar adeptos para la causa o incluso hablar en directo con el senado norteamericano. Su pequeño hogar, a 50 metros de altura, consistía en una plataforma de 3 metros cuadrados cubierta por una lona impermeable, un pequeño hornillo, un cubo con una bolsa hermética para hacer sus necesidades y una esponja con la que recogía el agua de lluvia o nieve para lavarse.

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-“[…] Sí, la Pacific Lumber comenzó entonces a talar árboles a mi alrededor. Aparecieron helicópteros que me echaban chorros de agua. Quemaron los bosques durante seis días, el humo destrozó mis ojos y mi garganta, y me llené de ampollas. Luego montaron guardias día y noche para que no me pudieran suministrar comida. Acabe amargada, chillando, dando golpes, al borde de la locura. […] Para consolarme pensaba en las familias de Stanford que a causa de la tala del bosque se inundaron y se quedaron sin casa… “ Julia Butterfly Hill . Entrevista para ‘La vanguardia’

Pero lo peor estaba por llegar. En el invierno de 1998 una impresionante tormenta de más de dos semanas estuvo a punto de separar a Julia de Luna. Vientos racheados acabaron con la lona y empujaron a Julia hacia el vacío. Abrazada a la secuoya y próxima a la rendición, escuchó “la voz de la luna” recordándole que “sólo las ramas que son rígidas se rompen”. Abandonó entonces el apoyo estable para agarrar la inmadurez y flexibilidad de las verdes ramas más jóvenes que fueron las que, a la postre, resistieron el envite y con ello salvaron la vida de Julia.

Salvar esa tormenta supuso un cambio de actitud. Julia se deshizo del arnés y de los zapatos y se fundió con su entorno alcanzando su apogeo espiritual. No iba a volver a vivir con miedo. Una importante dolencia de origen vírico en los riñones la encaró de manera simbiótica, medicándose con extractos de plantas cercanas suministradas por su equipo. Conocía cada insecto, cada rincón de Luna y esto le permitió encarar con certeza y ventaja psicológica la negociación con los deforestadotes que dejaron por entonces de llamarla “eco-terrorista”.

El tiempo fortaleció la imagen activista de Julia y poco a poco fue ganándose el respeto y los apoyos de muchas organizaciones ecologistas y de los medios. El desfile de famosos que subieron al árbol a visitarla (Bonnie Raitt, Joan Báez o Woody Harrelson) fue tan grande como el impacto mediático del desafío.

El 18 de diciembre de 1999 Julia descendió de Luna con las manos verdes del musgo y los pies encallecidos, en medio de una gran ceremonia y entregando esta carta. Culminó con éxito las negociaciones con la maderera quién se comprometió no sólo a respetar a Luna y todos los árboles cercanos en un radio de 60 metros, sino a incluir una política medioambiental en todos sus futuros trabajos.

Hoy en día Julia sigue al frente de un importante grupo ecologista y activista. Ayudó a crear la ONG “Circle of Life”, participando regularmente en muchos de los “Tree-Sit” fecundados con su hazaña y desperdigados por todos los rincones del planeta verde. Contó su experiencia en la copa de Luna en el Libro “El legado de Luna” impreso en papel reciclado y bajo el sello de tolerancia ecológica “SmartWood Certified“.

“…Permaneciendo en la unidad, la solidaridad y el amor, sanaremos las heridas en la tierra y en cada uno de nosotros. Podemos marcar la diferencia positiva a través de nuestras acciones…” Julia Butterfly Hill “El legado de Luna”

Imagen relacionadaLos cambios más grandes en la historia sólo vinieron cuando las personas están dispuestas a jugárselo todo.

En noviembre de 2001 un desaprensivo buscador de reliquias (un infructuoso Mark Chapman de Luna) intentó cercenar a Luna y asestó un tajo con motosierra de 35 centímetros de profundidad en su cepa. Desde entonces unas gigantescas grapas consolidan el árbol

La exitosa empresa de Julia ha ayudado a prestigiar a toda una generación olvidada para el activismo verde tan de moda en los 60’s. La fortaleza física y mental que puede proporcionar el reto de conseguir los propios ideales debe ser ejemplarizante y suficiente para desenmascarar otras actitudes de pancarta y cacerola tan incoherentes como egoístamente confortables.

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Julia y Luna en su estado actual. Grandes grapas protegen la herida vandálica. Fuente

Julia Butterfly Hill consiguió encontrar el desafío de su vida.

¿Cuál es tu árbol?

 

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“Los árboles y nuestra Tierra cuidan muy bien de nosotros y todo lo que piden de vuelta es que hagamos lo mismo por ellos. Este bonito hogar en el que todos vivimos quiere darse a nosotros para siempre, pero si no cuidamos bien de él y continuamos cortando todos los árboles, en algún momento ya no quedará nada para darnos” (Julia Butterfly Hill)

 

 

 

 

.Fuentes y enlaces:

La historia fue un chivatazo de Bóvolo, artífice de Cabovolo, uno de los blogs al que kurioso gustaría parecerse cuando sea mayor. Las referencias a Julia y su árbol Luna en la cultura norteamericana son constantes. Los Simpson rememoran el evento en uno de los capítulos de la serie “Lisa La ecologista” T12 C4. Los Red Hot Chili Peppers hacen referencia a la historia en su “Can’t Stop Live”. Y, a principios del año próximo (2009), la directora Indo-canadiense Deepa Mehta estrenará la película “luna” inspirada en los acontecimientos y protagonizada por Rachel Weisz.

http://kurioso.es/…/la-mujer-que-subio-a-un-arbol-para-evi…/

Prohibido hablar de mujeres olvidadas

El Encantado de Perros

“Por mi experiencia la agresividad sólo se puede corregir cuando se expresa. No estoy aquí para decirle que no sea agresivo, sino para decirle que tiene otra opción”
“En este momento no tenemos un problema de agresividad, sino de nerviosismo, y es igual de importante porque es la FUENTE.”
Viendo este programa, me he dado cuenta de dos cosas:
1. Puedes encontrar respuestas en cualquier sitio. El Universo siempre te está dando información para que evoluciones. Sólo tienes que mantenerte despierta para recibirlos.
2. Un animal es un maestro y por tanto vivir con animales es un privilegio. Si te mantienes abierto recibirás mucho de esta relación.

Corazón de Lluvia por Erica Minneti

Este texto lo compartió una de las mejores personas que conozco sobre una de sus perri-hijas y le he pedido compartirlo aquí porque me emocionó y me pareció precioso. Espero que os guste y ayude a entender y amar más a los animales.

Y, os recuerdo, que los humanos también somos animales, aunque nos creamos mejores.

Yo no cazo. Ni siquiera muerdo.
No sé ladrar.
Amo jugar con otros perros.
No hay nada mejor que las caricias.
Me suelo pegar a las piernas de los desconocidos para mendigar amor.
Y si me hablas… Te enseño las tetas… Si! Las 10!
Me gusta chupar los gatos de la calle que puedo. No todos se dejan!
Le tengo miedo al de mi casa.
A veces se me escapa algún pedete, y aunque me miro el trasero aún no lo he visto nunca… Aún…
A veces mi madre y yo nos pintamos las uñas del mismo color para no perder glamour.
El glamour lo pierdo cuando duermo porque ronco.

Tengo un chubasquero hermoso, pero lo prefiero colgado que puesto. Odio la lluvia… No le hago honor a mi nombre. Mojarse las patas no es de guapas…
Ni hablar de pisar pises!!! Jamás!!!
Me encanta el chocolate pero lo tengo prohibido. He robado alguna vez a la abuela y quien me quita lo comido…
Mis mejores amigas, Negri y Luna son mis favoritas para jugar. Amo a ellas y a sus familias donde me tratan como de la familia.
Las dos me prestan sus camas y juguetes. Y alguno de sus dueños me ha dejado dormir en su sofá (aunque me ha tragado y ha sido un susto sacarme de allí). Ya no subo más. Ojalá pudiera…

Me gustan los cordobeses… Cuando desayunan me dejan morder de su sándwich.

He viajado por España y mi lugar favorito es Galicia. Hay muchos lugares para pasear y cosas para oler.

Me gustan más los perros pequeños que los grandes. Se dejan oler mejor el DNI

Me encanta pasear aunque mi trasero vaya en un sentido opuesto al que yo quiero que vaya.
Mi sitio favorito es el sofá y la cama con mi mamá… Cuando el gato me permite subir…
No sé donde nací, pero me acuerdo de todas las personas que me ayudaron cuando me abandonaron.
Odio al veterinario de aquí y amo al de Madrid porque ese me da golosinas.
Lloro cada vez que estoy cerca de la casa de amigos o de mi abuela. Sé reconocerlos desde la ventanilla del auto.
Me gusta pasar la tarde mirando el campo desde el balcón.
Pero lo que realmente me gusta, es revolcarme en el césped y rascarme la espalda.
El suelo es de mi propiedad exclusiva. Todo lo que hay en el suelo es mío. Si se cae comida entiendo que ella deseaba ser comida.
Reciclo la basura cuando mi madre olvida la bolsa. Es que no lo hace bien…

Según mi mamá soy perfecta.
Según mis amigos soy muy buena.
Según mi abuela, el mejor perro del mundo de orejas suaves.

Yo sólo sé que amo a las personas y los animales y que mi mamá dice que ojalá todos tuviéramos “corazón de Lluvia”…
=)

Sobre mi Leo

Empecé a conocer a los gatos gracias a mi compañero de piso. Adoptó uno, Dragoncillo (Drago) y yo dejé de tenerles miedo y empezaron a hipnotizarme. Son animales realmente mágicos.

Pero no quiero enrollarme demasiado sobre los gatos en general.

Ahora mismo estaba viendo a León, mi gati-hijo, jugueteando por toda la casa, y me ha recordado tantas cosas…

Cuando le vi por internet por primera vez, fue un flechazo. Leí su historia y ya no pude quitármele de la cabeza. Me etiqueté en su foto y de vez en cuando volvía a preguntar por él. Cada vez que me decían que seguía sin ser adoptado, me aliviaba. Ahora sé que era para mí. Dicen que los gatos eligen a sus padres (no soy su dueña, soy su madre) y sé que León me eligió a mí sin verme. No pude soltarle.

Vivía en una colonia con otros muchos gatos, y yo veía un montón de gatos cada día de distintas protectoras. Me enganchaba a los que habían sufrido más: hubo uno en concreto, que era tuerto, que me enamoró antes de ver a León. Pero tenía la leucemia gatuna, y no quería que se la pegara a Tigre.

León fue distinto. Cuando leí su historia y cómo esa vida le había hecho ser ahora, me recordó tanto a mí que me enganché a la idea de que tenía que darle una buena vida. Además era mayor, así que merecía disfrutar los “pocos” años que le quedaran (ahora sé que está más joven que muchos a los que dobla la edad y seguramente dure mucho).

Cuando llegó, fue realmente duro. No se fiaba. No hacía más que bufar. Y yo no conocía lo suficiente a los gatos para saber qué hacer con él. Me daba miedo que nos hiciera daño de verdad y la mujer que me lo dio me dijo que no sabía si podía llegar a hacerlo. Le dije que obviamente yo no le iba a acorralar, pero que si aún así podía hacerlo, y ante sus dudas, yo me hundí ante la idea de que a lo mejor era “demasiado” para mí y le tenía que devolver.

Ella no le conocía. León tenía más miedo a los humanos que cualquier cosa, y por eso bufaba tanto. La realidad es que sale corriendo en cuanto le haces un mínimo gesto de ataque. Lo sé ahora. Nunca se enfrentaría a un humano.

Me hizo recordar muchas cosas. Un día, de pequeña, un vecino diciéndole a mi hermana: “Pero es que no la he dicho nada malo y me contesta mal” y yo no entendía por qué.
Yo me sentía atacada por el mundo entero y no sabía ni qué me pasaba. Me ha costado empezar a cambiarlo.

Pero en todo ese proceso, del que todavía me queda mucho, estaba León. Después de unas cuantas reyertas, empezó a confiar en mí. En cuanto podía se subía a dormir encima mía buscando amor. Sólo quería Amor. Sólo quiere Amor. Y el resto del tiempo que no dormía (los gatos duermen la mayoría del tiempo) jugaba como un bebé. Estaba recuperando ese tiempo que le habían quitado cuando nació. Y no tenía ningún rencor por los humanos. A veces, le salía un “recuerdo” y bufaba o soltaba la zarpa, pero con tiempo y amor, cada vez lo hacía menos.

Y yo, un día, lo entendí todo. Me fijé en él y pensé: “Él no piensa en el tiempo que perdió y sufrió, él sólo quiere disfrutar lo que no disfrutó entonces, mientras que yo pienso todo el rato, cuando le miro, en que no le puedo devolver esos 5 años de tortura. Ni yo puedo recuperar mis años perdidos”.

En algún lugar (seguramente en la página de alguna terapeuta felina como Mariví) leí que los gatos son el reflejo de sus “Dueños” (repito, yo no creo que sea su dueña, sino su compañera o madre como mucho) y me empecé a fijar en lo parecido que era León a mí. No sólo en el pasado, sino en el carácter.

Así que empecé a dejar de fijarme en lo que me ha pasado. Si hace más de un año me llegan a decir que cada vez me iba a identificar menos, no me lo habría creído. Pero aquí estoy. Y lo que entonces me quemaba, ahora me escuece un poco. Se puede sanar.

Y eso, lo aprendí de mi mayor maestro: un gato. Porque él me eligió como compañera. Y soy muy afortunada de eso.

Gracias Leoncillo, te quiero mucho.

 

(Otro día contaré la historia de mi otro baby, Tigre, que también sale en las fotos)

Actualizo: https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FLocasFelinasDifusiones%2Fphotos%2Fa.433700740019733.101350.149993298390480%2F237724326284043%2F%3Ftype%3D3&width=500“>Aquí le encontré

http://locasfelinas.creatuforo.com/1-tema2142.html?postdays=0&postorder=asc&highlight=leon&start=0

¡Abolición tauromaquia ya!

“Hoy he tenido una pesadilla: Iba corriendo por la calle mientras un montón de gente me rodeaba, me chillaba, me pegaba, me tiraba del pelo por detrás y cuando me daba la vuelta me pegaban. Yo sólo podía correr intentando huir, pero la gente no cesaba y las calles seguían llenas. Algunos compañeros como yo sufrían lo mismo pero ni nos hacíamos caso, estaban tan asustados…
Desesperado, entré en una casa que tenía la puerta abierta. Durante un segundo, respiré aliviado porque estaba vacía y los daños cesaron hasta que, al levantar la vista, vi algo horrible: una cabeza, igual que la mía, colgada y expuesta en la pared.
¿Ese iba a ser mi final…?”
Bien podría ser una película de miedo, pero para este pobre toro, fue una pesadilla hecha realidad. ¿Te imaginas vivir algo así?
Yo me he quedado alucinada con los gritos de miedo que da, el pobre, sólo quería esconderse, en ningún momento ataca a nadie.

Comunicación entre especies: Cómo Diablo se convirtió en Espíritu

No me puedo creer que no haya compartido este vídeo aquí. Lo vi hace mucho tiempo, creo que años ya, y me apunté a un curso de comunicación entre especies. Esto es algo que no suelo contar porque la gente te toma por loca, pero una vez que lo experimentas, nunca te queda duda de que es real.
Yo dejé ese camino, porque como todo, requiere mucha práctica y yo ahora me he enfocado en otro camino, pero sí me parece importante la labor de los comunicadores entre especies, creo que es una de las cosas necesarias para avanzar en la evolución del mundo, además de otras como el trabajo en la Conciencia, etc.
Si necesitáis a alguno, yo conozco a tres buenos, no os tenéis que arriesgar.
Si tenéis problemas con algún animal, bicho, etc, yo os pongo en contacto con ellos y ellos os ayudan.
¡Saludos!

Cosas que me salen…

Si conectas homicida con insecticida, debería darte un pequeño vuelco el corazón…
No son “sólo” bichos. Son seres vivos.

Y esto, aunque no quiero desarrollar mucho, sólo lo dejo para dar que pensar a quien sea, lo digo porque al ir a comprar un insecticida te puedes plantear, ¿y si en lugar de matar, busco ahuyentar? Hay productos que repelen, no matan.

Haz la conexión.

La energía mágica de los gatos

Los gatos poseen una conexión con el mundo mágico, invisible. Así como los perros son nuestros guardianes en el mundo físico, los gatos son nuestros protectores en el mundo energético.

El gato durante el tiempo que está despierto, limpia tu hogar de las energías negativas que puedan existir y mientras que está durmiendo filtra y transforma la energía, como se diría comúnmente: vuelven a poner todo en su sitio.

Son muchas las ocasiones en las que vemos a un gato mirando hacia el infinito, como concentrado en un punto…posiblemente esté viendo cosas que nosotros no somos capaces de ver, puede ser desde insectos hasta seres de otra dimensión.

Si en tu hogar hay un gato te habrás dado cuenta de que son muchas las veces en las que se pone a mirar a un sitio aislado de la casa, posiblemente no sólo esté buscando tu atención, sino que está dándote una especie de alerta sobre la energía a mejorar en ese lugar de la casa.

Muchas veces su gato va para un lugar aislado de la casa y comienza a maullar; no es solo atención lo que él quiere, es una especie de alerta que él está dando: la cualidad de energía de ese lugar necesita mejorar. Nuestros problemas, nuestro estrés diario es absorbido por el gato. Cuando es demasiado y el lugar está muy cargado de energía negativa, no es raro que el gato se enferme. Claro que el gato no es el único responsable por el equilibrio energético de la casa, pero él se esfuerza bastante. Cuanta más armonía exista en su ambiente, menos energía negativa él necesitará filtrar y consecuentemente será más feliz y saludable.

Cuando dormimos nuestros cuerpos astrales se separan del cuerpo físico y van para una quinta dimensión, la dimensión sin tiempo ni espacio: la dimensión en que estamos cuando soñamos. Por falta de entrenamiento y preparación, la gran mayoría de las veces no vemos esta dimensión tal como ella es, en vez de eso la “disfrazamos” y codificamos como nuestro contenido psíquico e inconsciente. Los gatos muchas veces nos acompañan en estos viajes astrales o protegen nuestro cuerpo astral, además de cuidar nuestra pieza de espíritus indeseables cuando estamos durmiendo. Estas son las razones por las que a ellos les gusta dormir con nosotros en la cama.

Los gatos también monitorean nuestra evolución. Durante su convivencia con nosotros, ellos transmiten informaciones a las dimensiones superiores, sirviendo como radares y transmisores. Además de eso, como transformadores de energía ellos ayudan en la cura, desempeñando un papel semejante al de los cristales.

Los gatos, al contrario de lo que siempre se ha contado, no son para nada egoístas, nos enseñan a amar de una manera libre y sin sumisión, en realidad respetan todo lo ajeno y no tienen en cuenta la maldad, aunque parezca lo contrario al ser huidizos. Por eso tantas personas tienen dificultad en convivir con gatos y los encuentran “interesados”. Primero, tú tienes que conquistar la confianza del gato. Después, tú tienes que aprender a respetarlo. Él te demostrará afecto cuando realmente esté preparado y no cuando tú se lo mandes. Los gatos reflejan amor. Desde el punto de vista energético, personas que tienen alergia a los gatos son personas que tienen dificultad en dejar entrar el amor a sus vidas. De acuerdo con Caroline Connor, si hay muchas personas en la familia y un único gato, él puede quedar sobrecargado absorbiendo la negatividad de todos. Es bueno tener más de un gato para dividir la carga entre ellos, sobre todo en esos casos.

Si tú no tienes un gato, y de repente aparece uno en tu vida, es porque tú necesitas de un gatito en una época específica. El gatito está queriendo ayudarte. Si tú no lo puedes acoger, es importante que le encuentres un hogar. El gatito llegó hasta ti por alguna razón que tú no puedes comprender a nivel físico, pero tú puedes descubrirlo a través de los sueños. Muchas veces el gatito aparece, cumple su función y se va.

Quédate atento a la forma como los gatos reaccionan a las visitas en tu casa. Muchas veces ellos están intentando protegerte de un campo energético negativo o pesado.

Fuente: http://www.mundoalternativo.es/energia-magica-de-los-gatos

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