Superioridad VS GRANDEZA

La imagen puede contener: exterior, naturaleza y agua

Nadie es ni tan grande ni tan superior
como para no arrodillarse
ante el sufrimiento del otro…

Fuente

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Matt Simons – Catch & Release (traducida)

Vídeo oficial:
Remix con letra:

Catch & Release traducción:
Coge & suelta

There’s a place I go to // Hay un lugar al que voy
where no one knows me // donde nadie me conoce;
It’s not lonely // No es solitario
It’s a necessary thing // Es algo necesario
It’s a place I made up // Es un lugar que he inventado
find out what I’m made of // descubre cómo soy*
The nights are stayed up // Noches trasnochando
counting stars and fighting sleep // contando estrellas y luchando contra el sueño

Let it wash over me // Déjalo que me inunde…
Ready to lose my feet // Preparado para perder mi contacto con el suelo**
Take me on to the place // Llévame a ese lugar
where one reveals life’s mistery // donde uno revela el misterio de la vida
Steady on down the line // Firme en el límite
Lose every sense of time // Pierde cualquier sentido del tiempo
Take it all in and wake up // Llévate todo y despierta
that small part of me // esa pequeña parte de mí
day to day I’m blind to see // que día a día estoy ciego para ver
and find how far // y descubre cómo de lejos…
to go // LLEGAR

Everybody got their reason // Todos tienen sus razones
Everybody got their way // Todos tienen su camino
We’re just catching and releasing // Sólo cogemos y soltamos
What builds up throughout the day // lo que construimos cada día
It gets into your body // Se te mete en el cuerpo
and it flows right through your blood // y fluye con tu sangre
We can tell each other secrets // Podemos decirnos nuestros secretos
and remember how to love // y recordar cómo amar

Da da dum dum dum dum dum
Da dum dum dum
Dadada dum dum
Da da dum dum dum dum dum
Da dum dum dum
Dadada dum dum

There’s a place I’m going // Hay un lugar que estoy yendo
No one knows me // Nadie me conoce
If I breathe real slowly // Si respiro muy lentamente;
I let it out and let it in // dejo que salga y que entre,
They can be terrifying // puede que se aterroricen
to be slowly dying // de que me esté muriendo lentamente
also clarifying //  y también clarificando
the end where we begin // el final en el que empezamos.

So let it wash over me // Así que déjalo que me inunde…
I’m ready to lose my feet // Estoy preparado para perder mi contacto con el suelo**

Take me on to the place // Llévame a ese lugar
where one reveals life’s mistery // donde uno revela el misterio de la vida
Steady on down the line // Firme en el límite
Lose every sense of time // Pierde cualquier sentido del tiempo
Take it all in and wake up // Llévate todo y despierta
that small part of me // esa pequeña parte de mí
day to day I’m blind to see // que día a día estoy ciego para ver
and find how far // y descubre cómo de lejos…
to go // LLEGAR

Everybody got their reason // Todos tienen sus razones
Everybody got their way // Todos tienen su camino
We’re just catching and releasing // Sólo cogemos y soltamos
What builds up throughout the day // lo que construimos cada día
It gets into your body // Se te mete en el cuerpo
and it flows right through your blood // y fluye con tu sangre
We can tell each other secrets // Podemos decirnos nuestros secretos
and remember how to love // y recordar cómo amar

Da da dum dum dum dum dum
Da dum dum dum
Dadada dum dum
Da da dum dum dum dum dum
Da dum dum dum
Dadada dum dum

There’s a place I go to // Hay un lugar al que voy
There’s a place I go to // Hay un lugar al que voy
There’s a place I go to // Hay un lugar al que voy
There’s a place I go to // Hay un lugar al que voy…
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy*
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy*
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy*
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy*
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy*
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy*
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy*
Find out what I’m made of // Descubre cómo soy…*
*Cuál es mi esencia
**Se entiende como elevarse, metafóricamente quizá sea perder tu zona de confort, pero lo dejo así para que no suene tan místico

SÓLO HAY UNA FORMA DE PERDONARSE:

“SÓLO HAY UNA FORMA DE PERDONARSE: NO VOLVER A REPETIRLO MÁS.”

Una manada de verdad la habría defendido

Me encanta

Una manada de verdad la habría defendido.

De: Paco Catalán

Sé cuidadoso en cómo miras el mundo porque será como lo veas

Dedicado a los cazadores

Es un tema que todavía me duele mucho…

espacio

Por qué las mujeres ponemos “Yo también”

A los diez años fui a una fiesta de pijamas a casa de una amiga. Su padre estaba sentado en el salón mientras veíamos ‘Titanes. Hicieron historia’. A mitad de película nos dijo que si queríamos podíamos sentarnos en sus rodillas mientras veíamos la película. Me dio un vuelco el estómago de pensarlo. Decidí que la mejor salida era fingir que me encontraba mal y pedir a mi madre que me recogiera. En el coche camino a casa mi madre me preguntó si estaba todo bien. Le dije que debía haber bebido demasiados refrescos.

A los catorce años me compré unos pantalones cortos blancos de Limited Too. Eran cortos y tenían lentejuelas azules bordeando los bolsillos, al igual que las mejores prendas de ropa de la década del 2000. Estaba tan contenta con mi compra que decidí ponérmelos y salir de la tienda con ellos puestos. Después paré en Auntie Anne a por un “pretzel”. Estaba inclinada sobre el mostrador esperando a mi “pretzel”, cuando me fijé en que un hombre mayor miraba mis piernas de arriba abajo. Le miré confusa y él respondió a mi mirada con una sonrisa pícara. Decidí no volver a ponerme esos pantalones cortos para salir a la calle.

A los 15 años, un profesor sustituto llamado Mr. Rosenthale vino a sustituir a mi profesor habitual. Se metió con todas las chicas de la clase, haciéndonos preguntas sobre cosas que aún no habíamos leído. Como, inevitablemente, no teníamos las respuestas, nos dijo que nos iba a llevar arriba y darnos unos azotes por no hacer los deberes. Los chicos de la clase se rieron con él.

Con 16 años conseguí mi primer trabajo en un “mini golf”, sirviendo bolas de helado y entregando palos de golf. Un día, mi jefe (de cincuenta y pocos años) me pidió reponer el helado de la nevera. Me puse a llevar cajas de helado del congelador de abajo a los congeladores de arriba y él se quedó sentado en una silla abajo de las escaleras para verme subir y bajar con mi falda vaquera. Durante las siguientes dos semanas fui al trabajo en vaqueros.

Con 16 años fui a mi primera fiesta. Los chicos mezclaron alcohol que habían robado de los armarios de licor de sus padres y que después habían introducido como contrabando en botellas de agua. Los chicos de la fiesta estaban sentados en una esquina, evaluando a las chicas según el tamaño de sus tetas. Me crucé los brazos por encima de mis pechos pequeños y conté los minutos que faltaban hasta que la hermana mayor de una amiga nos vino a buscar.

Con 17 años un chico me invitó a su casa para bañarnos en la piscina. Inmediatamente después de meternos en el agua, empezó a intentar arrancarme la parte superior del bañador. Yo me sujetaba los pechos con las manos, enfadada y avergonzada, mientras él se reía. Salí de la piscina, me puse los vaqueros por encima del bañador mojado y conduje a casa entre lágrimas.

Con 18 años, el amigo de mi novio de la universidad puso su mano sobre mi muslo mientras yo estaba inconsciente. Cuando desperté me lo encontré frotando mi pierna expuesta. Al día siguiente me pregunté si le había sido infiel a mi novio.

Con 19 años fui por primera vez a un bar con un carnet falso. En el bar, que tenía poca luz, un hombre me agarró el culo cuando me dirigía al baño.

Con 19 años yo era la única mujer en el vagón de un tren, junto a otro hombre. Se sacó el pene y empezó a tocarse frente a mí. Me bajé en la siguiente parada y me cambié a otro vagón con otros pasajeros.

Con 20 años fui a esquiar con unos amigos. Me emborraché demasiado y me quedé sola e inconsciente en una habitación. Cuando desperté, un amigo masculino me estaba bajando la camiseta. Cuando le pregunté qué hacía me explicó que era “una broma”.

Con 20 años, una noche se me murió el teléfono mientras usaba el GPS para ir a casa de una amiga. Paré en una gasolinera para pedir indicaciones. El empleado de la gasolinera sacó un bolígrafo y un papel para dibujarme un mapa de dónde tenía que ir. Miré al mapa confundida hasta que me di cuenta de que me estaba dibujando un mapa de cómo llegar a su casa. Volví a mi coche y seguí conduciendo hasta que por fin encontré la casa de mi amiga.

Con 21 años me fui de vacaciones con mis amigos. Durante las vacaciones conocí a un chico. Esa noche me pidió que fuéramos a mi habitación. Le dije que no. A la mañana siguiente me llamó a la habitación del hotel para preguntarme si podía subir a tomar un café. Le dije que sí. Les pedí a los amigos de la habitación de al lado que llamaran a la puerta 20 minutos más tarde, “por si acaso”. Cuando vino a la habitación empezó a besarme inmediatamente. Al principio le devolví el beso. Pero entonces se quitó los pantalones. Le detuve y le dije que no quería ir más allá. Se sacó el pene, lo apuntó con el dedo y dijo: “¿Entonces qué vas a hacer con esto?” Empecé a llorar, hasta que se frustró tanto que se marchó. Me quedé sentada en la cama 15 minutos más, hasta que mis amigos llamaron a la puerta.

Con 21 años fui a un bar con una de las primeras mujeres con las que estuve saliendo. Unos minutos después de que me diera un beso en la mejilla, se nos acercó un grupo de hombres a pedirnos que nos besáramos para ellos.

Con 22 años fui a una cita de Tinder con un hombre que, después, pidió entrar en mi casa para beber un vaso de agua. Cuando le dije que sí intentó forzarme. Solo se detuvo cuando le dije que mi compañera de piso estaba en la habitación de al lado.

Con 22 años, un empleado de recursos humanos en una empresa en la que trabajé me invitó a tomar algo después del trabajo. Le dije que no, y me convocó a una reunión con él para la mañana siguiente. Durante la reunión dijo que hacía fresco en la habitación, se quitó el abrigo y me lo puso encima de las piernas.

Con 23 años, un hombre borracho en la calle me agarró por la pierna y tiró de mí hacia él. Me levanté y corrí hacia el parking donde tenía el coche. Inmediatamente después fui a la estación de policía para denunciarlo. Me preguntaron cuántos cócteles había tomado esa noche.

Con 23 años conocí a un hombre en un bar. Intercambiamos números de teléfono. A la mañana siguiente me desperté y me encontré con fotos no solicitadas de su pene.

Con 24 años un hombre me siguió por la calle hasta que fingí responder al teléfono y entré en una tienda.

Con 24 años, un conductor de Uber me pidió mi número de teléfono en el coche. Me negué. Me dijo lo mucho que odiaba llevar en su coche a zorras engreídas. Le pedí parar cuatro bloques antes de llegar a mi destino.

Con 25 años, un conductor de Uber nos hizo a mi novia y a mí una serie de preguntas inapropiadas acerca de nuestra relación, incluyendo cuál de las dos era más dominante en la cama. Mi novia le dio un corte y yo vi pasar la cuenta atrás de los minutos hasta que nos pudimos bajar en nuestro destino.

La semana pasada un hombre me gritó desde la ventana de su coche. Hace dos días, en Twitter, un hombre me llamó zorra asquerosa.

Estas historias no son más que un montón de recuerdos; una pulsación en el radar de una epidemia con la que las mujeres han aprendido a vivir y que la sociedad permite.

Esta semana, las mujeres están escribiendo “me too / yo también” en su estado en las redes sociales, para mostrar la magnitud del acoso sexual y abusos sexuales que sufren las mujeres día tras día. El movimiento fue iniciado por Tarana Burke hace diez años, pero cobró popularidad de nuevo cuando lo tuitearon Alyssa Milano y otras famosas. Desde entonces, miles de mujeres han usado Facebook, Twitter y otras redes para mostrar su solidaridad (44 000 personas respondieron al tuit de Milano). Aunque las intenciones detrás de esta llamada a la acción son nobles, estas dos pequeñas palabras no alcanzan a encapsular lo que las dos palabras significan para las personas que las escriben. Esas dos palabras tienen peso, y seguramente no hacen referencia a una única historia sino que solo rozan la superficie de cómo es vivir en un mundo que ha decidido que tu cuerpo está ahí para aprovecharse de él.

A las chicas se nos enseña a escondernos. Se nos enseña a hacernos pequeñas, a no ocupar espacio. Notamos los ojos de los hombres sobre nosotras desde una edad temprana. Caminamos por la calle de noche con las llaves entre los dedos de la mano. Intentamos ser amables en los correos electrónicos del trabajo, pero no tan amables como para que se hagan una idea equivocada. Besamos a chicos que no nos gustan porque tenemos miedo de sentir el terror de lo que se siente al ser obligada físicamente a besar a un chico que no te gusta. Rechazamos a los hombres amablemente, una y otra vez, hasta que al final se aburren y nos dejan en paz. Ignoramos correos electrónicos inapropiados en el trabajo. Dejamos pasar las amenazas en la red. Comprobamos dos veces que tenemos la puerta cerrada por la noche.

Aunque puedo decir “yo también”, es importante que hablemos largo y tendido de lo difícil que es escribir esas dos palabras, y de lo que esas dos palabras significan. Debemos aceptar que este problema no es solo por un par de malas hierbas, sino por un mal sistema.

No son dos palabras que hacen referencia a un solo hecho. Este es el mundo en el que se ha obligado a vivir a las mujeres, y tiene que cambiar desde ayer.

Fuente

15 personas que han vivido con depresión comparten lo que les ha ayudado

Me ha parecido bueno, por si os gusta:

1. “Empecé a escribir en los momentos en que me sentía mal”.

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“Cuando estaba deprimida, escribía mucho. Lo bueno es que descubrí una afición que me gustaba. El otro día volví a leer algunos textos de entonces y se me hizo un nudo en el estómago. No me reconozco a mí misma. ¡Fuerza!”. – Talita Sanchez

2. “Hice un bullet journal“.

"Me hice un bullet journal (diario de tareas) y me está ayudando a mantener una rutina o al menos a controlarme a mí misma para hacer que el día más o menos siga adelante, ¿sabéis? Además, planificar me ayuda a acabar todo lo que hago y así no me siento inútil".- Rita de Cássia

BuzzFeed

“Me hice un bullet journal (diario de tareas) y me está ayudando a mantener una rutina o al menos a controlarme a mí misma para hacer que el día más o menos siga adelante, ¿sabéis? Además, planificar me ayuda a acabar todo lo que hago y así no me siento inútil”.- Rita de Cássia

3. “Empecé a practicar meditación”.

"Echad un vistazo a la meditación Vipassana y a los vídeos de S.N. Goenka. Ha cambiado totalmente mi vida y os podría ser útil". - Ingridhy Toniolo

br.pinterest.com

“Echad un vistazo a la meditación Vipassana y a los vídeos de S.N. Goenka. Ha cambiado totalmente mi vida y os podría ser útil”. – Ingridhy Toniolo

4. “Comencé una colección de plantas”.

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“Lo que me hacía sentir mucho mejor era cavar la tierra, plantar los brotes, investigar las especies, comprar diferentes plantas. Cuando me siento mal, salgo y me ocupo de mis plantas”. – Fernanda Lemes Gomes

5. “Dedico un tiempo a que me dé el sol”.

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“Cuando hay un poco de sol, pon la cara al sol unos minutos. ¡No te olvides de la crema!”. – Elaine Andrade Barbosa

6. “Me dedicaba un día de belleza cada vez que me sentía hundida en la miseria.”

"Fue difícil empezar, pero tras un tiempo me acostumbré. He probado nuevas formas de hidratar mi pelo, me he maquillado cada día y siempre he llevado las uñas bien arregladas". — Francielly Melo

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“Fue difícil empezar, pero tras un tiempo me acostumbré. He probado nuevas formas de hidratar mi pelo, me he maquillado cada día y siempre he llevado las uñas bien arregladas”. — Francielly Melo

7. Un saco de boxeo

"Compré un saco de arena, uno de esos a los que les das puñetazos. Toda mi rabia y angustia se convirtió en puñetazos y patadas. Parece tonto, pero me he sentido mucho mejor desde que empecé a exteriorizar mis sentimientos". — Victor Zimmer

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“Compré un saco de arena, uno de esos a los que les das puñetazos. Toda mi rabia y angustia se convirtió en puñetazos y patadas. Parece tonto, pero me he sentido mucho mejor desde que empecé a exteriorizar mis sentimientos”. — Victor Zimmer

8. “Dejé de usar Facebook durante un tiempo.”

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“Facebook empeora mucho las cosas. Cuando estaba deprimida, dejé de usar Facebook durante un tiempo y las cosas mejoraron un poco”. — Anna Valentine Garcia

9. “Ejercicio”.

“Ejercicio. Odio admitirlo, pero marcó una diferencia”. — Marta Preuss

10. “La música me salvó la vida.”

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“La música me salvó la vida, por lo que decidí ganarme la vida con ella. Cantar es un modo excelente de sacarlo todo. No, no necesitas tener ningún talento. Pon tus canciones favoritas, grita, llora, canta”. — Letícia Trimer

11. “Uso una aplicación.”

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Calm, que realmente vale la pena para hacer meditación guiada, quitarte estrés y hacer ejercicios respiratorios”. — Anita Witzel

12. “Trabajar con las manos.”

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“Empecé un gran proyecto: hacer una alfombra de pompones. Algún día la terminaré. Trabajar con las manos alivia un montón la ansiedad y la depresión”. — Raquel Cabreli

13. “Coloqué una pegatina para que me recordara que pasaría.”

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“Una tontería que hago cada vez que tengo una crisis: coloco una pegatina para que me recuerde que pasará”. — Aline Santana

14. “Solitario o sudoku.”

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“Jugar al solitario o al sudoku, juegos que me hacen centrar la mente al 100 % y olvidarme del mundo. Por lo general, lo hago completamente tapada, incluida la cabeza, debajo de una de esas mantas suaves. Me hace sentir abrazada y me ayuda a calmarme. Es como un capullo que protege mis sentimientos”. — Samantha Verhaeg

Recuerda: Esto no está destinado a reemplazar a un tratamiento profesional, sino que son tácticas que han ayudado a otros y podrían ayudarte también a ti. Asegúrate de trabajar con un profesional para encontrar el mejor tratamiento para ti.

Este artículo se ha traducido del portugués

Fuente: 

 

Julia Butterfly Hill: La mujer que subió a un árbol para evitar su tala y no bajó en dos años

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Gracias a este post que compartí hace años en facebook he recordado que sí, una persona puede hacer la diferencia. Una sola persona.
La imagen puede contener: personas de pie, árbol, cielo, exterior y naturaleza
Yo no creo ser tan fuerte para hacer algo que marque tanto la diferencia, pero aún así se agradece recordarlo.
Quería hacerme un tatuaje para no olvidarlo y hace tiempo lo descarté, a lo mejor debo replanteármelo…

Resultado de imagen de Julia Butterfly Hill

Cuando Colón pisó América por primera vez, Luna (una secuoya de 60 metros de altura) tenía ya 500 años. El 10 de diciembre de 1997 cuando su tronco sobrepasaba los 1000 anillos, el destino y una motosierra se cruzaron en su cepa. Julia Butterfly Hill, una activista de 23 años, decidió interrumpir lo inevitable y encaramándose al árbol impidió la inminente tala. Pasó 738 días entre sus ramas y sin poner un solo pie en tierra obligó a la compañía maderera, tras durísimas negociaciones, a indultar el árbol y a todos sus hermanos cercanos.

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“Nadie tiene derecho a robar al futuro para conseguir beneficios rápidos en el presente. Hay que saber cuándo tenemos suficiente…” Julia Butterfly Hill en su libro “El legado de Luna”

Luna es una de las milenarias secuoyas del bosque de la ciudad de Stanford en California. A finales de 1997 la Pacific Lumber Company irrumpió en la arboleda de 60 mil hectáreas para iniciar la deforestación de uno de los ecosistemas más importantes de la zona. Pero en su camino se topó con una tozuda mariposa.

Julia Butterfly Hill nació el 18 de febrero de 1974 en Arkansas. De familia muy humilde estudió en su casa hasta los 12 años. Su padre era un predicador itinerante y su casa una caravana que compartía con sus tres hermanos. La vida nómada y ambulante y la influencia paterna la educaron en la escasez y el pragmatismo.

Cuenta en su biografía que cuando era ya una adolescente, en una de las asiduas caminatas por la naturaleza con su familia, una mariposa aterrizó en su hombro y permaneció con ella durante todo el trayecto…metáfora de la aventura de su vida sirvió también para acompañar su nombre para el resto de sus días….

Pero fue con 22 años y una experiencia traumática a modo de grave accidente de tráfico lo que convirtió a Julia en la activista verde que conmocionó a un país entero. El percance dejó graves secuelas cerebrales que requirieron un lento proceso y terapia intensiva. La proporción y el valor del tiempo cambiaron para siempre en Julia que dedicaba sus largas horas de rehabilitación a la contemplación subversiva de los fastuosos bosques Californianos. La crisálida dejó paso entonces a la mariposa.

“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así conocí a “Luna”

Resultado de imagen de Julia Butterfly Hill

La vida en el árbol fue muy dura y cambió por completo a Julia. La idea era estar dos semanas hasta el relevo de un compañero. Pero éste nunca se produjo. Un pequeño equipo le suministraba con cuerdas y poleas los víveres necesarios para la travesía, incluyendo unos pequeños paneles solares para cargar el móvil con el que organizaba las entrevistas, captar adeptos para la causa o incluso hablar en directo con el senado norteamericano. Su pequeño hogar, a 50 metros de altura, consistía en una plataforma de 3 metros cuadrados cubierta por una lona impermeable, un pequeño hornillo, un cubo con una bolsa hermética para hacer sus necesidades y una esponja con la que recogía el agua de lluvia o nieve para lavarse.

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-“[…] Sí, la Pacific Lumber comenzó entonces a talar árboles a mi alrededor. Aparecieron helicópteros que me echaban chorros de agua. Quemaron los bosques durante seis días, el humo destrozó mis ojos y mi garganta, y me llené de ampollas. Luego montaron guardias día y noche para que no me pudieran suministrar comida. Acabe amargada, chillando, dando golpes, al borde de la locura. […] Para consolarme pensaba en las familias de Stanford que a causa de la tala del bosque se inundaron y se quedaron sin casa… “ Julia Butterfly Hill . Entrevista para ‘La vanguardia’

Pero lo peor estaba por llegar. En el invierno de 1998 una impresionante tormenta de más de dos semanas estuvo a punto de separar a Julia de Luna. Vientos racheados acabaron con la lona y empujaron a Julia hacia el vacío. Abrazada a la secuoya y próxima a la rendición, escuchó “la voz de la luna” recordándole que “sólo las ramas que son rígidas se rompen”. Abandonó entonces el apoyo estable para agarrar la inmadurez y flexibilidad de las verdes ramas más jóvenes que fueron las que, a la postre, resistieron el envite y con ello salvaron la vida de Julia.

Salvar esa tormenta supuso un cambio de actitud. Julia se deshizo del arnés y de los zapatos y se fundió con su entorno alcanzando su apogeo espiritual. No iba a volver a vivir con miedo. Una importante dolencia de origen vírico en los riñones la encaró de manera simbiótica, medicándose con extractos de plantas cercanas suministradas por su equipo. Conocía cada insecto, cada rincón de Luna y esto le permitió encarar con certeza y ventaja psicológica la negociación con los deforestadotes que dejaron por entonces de llamarla “eco-terrorista”.

El tiempo fortaleció la imagen activista de Julia y poco a poco fue ganándose el respeto y los apoyos de muchas organizaciones ecologistas y de los medios. El desfile de famosos que subieron al árbol a visitarla (Bonnie Raitt, Joan Báez o Woody Harrelson) fue tan grande como el impacto mediático del desafío.

El 18 de diciembre de 1999 Julia descendió de Luna con las manos verdes del musgo y los pies encallecidos, en medio de una gran ceremonia y entregando esta carta. Culminó con éxito las negociaciones con la maderera quién se comprometió no sólo a respetar a Luna y todos los árboles cercanos en un radio de 60 metros, sino a incluir una política medioambiental en todos sus futuros trabajos.

Hoy en día Julia sigue al frente de un importante grupo ecologista y activista. Ayudó a crear la ONG “Circle of Life”, participando regularmente en muchos de los “Tree-Sit” fecundados con su hazaña y desperdigados por todos los rincones del planeta verde. Contó su experiencia en la copa de Luna en el Libro “El legado de Luna” impreso en papel reciclado y bajo el sello de tolerancia ecológica “SmartWood Certified“.

“…Permaneciendo en la unidad, la solidaridad y el amor, sanaremos las heridas en la tierra y en cada uno de nosotros. Podemos marcar la diferencia positiva a través de nuestras acciones…” Julia Butterfly Hill “El legado de Luna”

Imagen relacionadaLos cambios más grandes en la historia sólo vinieron cuando las personas están dispuestas a jugárselo todo.

En noviembre de 2001 un desaprensivo buscador de reliquias (un infructuoso Mark Chapman de Luna) intentó cercenar a Luna y asestó un tajo con motosierra de 35 centímetros de profundidad en su cepa. Desde entonces unas gigantescas grapas consolidan el árbol

La exitosa empresa de Julia ha ayudado a prestigiar a toda una generación olvidada para el activismo verde tan de moda en los 60’s. La fortaleza física y mental que puede proporcionar el reto de conseguir los propios ideales debe ser ejemplarizante y suficiente para desenmascarar otras actitudes de pancarta y cacerola tan incoherentes como egoístamente confortables.

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Julia y Luna en su estado actual. Grandes grapas protegen la herida vandálica. Fuente

Julia Butterfly Hill consiguió encontrar el desafío de su vida.

¿Cuál es tu árbol?

 

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“Los árboles y nuestra Tierra cuidan muy bien de nosotros y todo lo que piden de vuelta es que hagamos lo mismo por ellos. Este bonito hogar en el que todos vivimos quiere darse a nosotros para siempre, pero si no cuidamos bien de él y continuamos cortando todos los árboles, en algún momento ya no quedará nada para darnos” (Julia Butterfly Hill)

 

 

 

 

.Fuentes y enlaces:

La historia fue un chivatazo de Bóvolo, artífice de Cabovolo, uno de los blogs al que kurioso gustaría parecerse cuando sea mayor. Las referencias a Julia y su árbol Luna en la cultura norteamericana son constantes. Los Simpson rememoran el evento en uno de los capítulos de la serie “Lisa La ecologista” T12 C4. Los Red Hot Chili Peppers hacen referencia a la historia en su “Can’t Stop Live”. Y, a principios del año próximo (2009), la directora Indo-canadiense Deepa Mehta estrenará la película “luna” inspirada en los acontecimientos y protagonizada por Rachel Weisz.

http://kurioso.es/…/la-mujer-que-subio-a-un-arbol-para-evi…/

Prohibido hablar de mujeres olvidadas

¡Felicidades, Javier Fernández!

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Os invito a ver el ejercicio. Yo no entiendo de patinaje pero siempre me ha parecido muy bonito de ver.

Después de escuchar los comentarios de los periodistas me ha dado que pensar y me ha movido un poco. Por lo que he podido entender, este chico se quedó el cuarto en una vez anterior y esta era su última oportunidad de ganar una medalla en los juegos olímpicos porque, según ha dicho él, el año que viene no tendrá opción (supongo que no se presentará o algo).

Mientras hace el ejercicio los comentaristas dicen varias veces que él tenía previsto un triple o cuádruple no sé qué y hace uno doble… Yo he llegado a la conclusión de que ha decidido arriesgar menos e ir más seguro. Gracias a este ejercicio ha conseguido el bronce, lo que me da que pensar… ¿Si se hubiera arriesgado y hubiera hecho lo previsto, siendo más arriesgado, habría ganado el oro en caso de no fallar?

¿Y si lo hubiera hecho, se habría puesto más nervioso y habría fallado y habría perdido la última oportunidad de ganar una medalla?

Realmente me parece una situación difícil de decidir, y me duele en parte, porque me alegro de que haya conseguido un bronce pero pienso que podría haber ganado un oro si hubiera hecho su programa previsto sin equivocarse, mínimo plata seguro… pero yo creo que oro.

Y esto sin tener ni idea de patinaje, que conste, pero es una reflexión y duda personal que suelo tener mucho en mi vida:

¿ME ARRIESGO Y PIERDO TODO O ME MANTENGO MÁS SEGURA PERO EN LA MEDIOCRIDAD?

(no digo que él haya sido mediocre, que conste, eso es sobre mí…)

¿Vosotros qué pensáis?

Más allá de todo mi rollo personal, muchas felicidades, Javier Fernández, es un orgullo para los españoles y sobre todo para ti. Te lo mereces por todo tu esfuerzo.

 

Noticia relacionada: http://www.mundodeportivo.com/juegos-olimpicos/20180217/44840957346/el-cuadruple-salchow-impide-un-premio-mayor-para-javier-fernandez.html

 

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