NO TE HAGAS VEGANO

No te hagas vegano; vas a entender el verdadero sufrimiento ajeno, y de eso es difícil volver.
No te hagas vegano; vas a volverte un ser compasivo.
No te hagas vegano; tu cuerpo puede perder peso, se desintoxicará, pero las personas que no entienden te dirán que pareces enfermo.
No te hagas vegano; te llamarán extremista, soberbio, te dirán que así es la vida, que el más grande se come al más pequeño, sólo entonces sabrás que los seres más grandes no somos los humanos.
No te hagas vegano; tu conciencia y espíritu se elevarán a otro nivel.
No te hagas vegano; descubrirás lo bonito de cocinar a conciencia.
No te hagas vegano; te verás mas sensible frente a muchas cosas que antes no.
No te hagas vegano; vas a conocer la piedad y el amor por cada ser sintiente de este planeta.
No te hagas vegano; tu visión del mundo y de las cosas se ampliará.
No te hagas vegano; vas a querer que el mundo cambie, que sea mas justo, y vas a hacer lo que puedas por muy pequeño que sea.
No te hagas vegano; vas a ser alguien más feliz.

Nunca

No voy a dejar que alguien me grite, que me haga sentir mal, que me haga dudar, que ponga en duda lo que hago
Quizás, sí, lo que hago es poco, eso pensaba mientras pasaba kilos y kilos de carne por la caja, mientras trabajaba.
Eso pensaba, que de qué servía que yo no comiera carne, si había toneladas de carne en el mercado siendo comprada cada segundo.

Y volví a comer carne. Y cada vez que lo hacía, me sentía mal. Y cada vez que alguien me miraba de forma reprobativa, me sentía peor. No por lo que ellos pensaran,  me da igual si me juzgan. Me dolía por mí, por los animales…
Nunca volveré a comer carne, y me da igual si tengo que grabármelo con sangre para acordarme.

 

No desistas

COLIBRI1

Cuentan los guaraníes que un día hubo un enorme incendio en la selva.

Todos los animales huían despavoridos, pues era un fuego terrible.
De pronto, el jaguar vio pasar sobre su cabeza al colibrí… en dirección contraria, es decir, hacia el fuego.
Le extrañó sobremanera, pero no quiso detenerse.
Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección.
Pudo observar este ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar al pajarillo, pues le parecía un comportamiento extraño:
– ¿Qué haces colibrí?, le preguntó.
– Voy al lago -respondió el ave-, tomo agua con el pico y la echo en el fuego para apagar el incendio.
El jaguar se sonrió.
– ¿Estás loco?- le dijo -. ¿Crees que vas a conseguir apagarlo tú solo con tu pequeño pico?
– Bueno – respondió, el colibrí -, yo hago mi parte…
Y tras decir esto, se marchó a por más agua al lago.